lunes, 1 de julio de 2013

Recuerdo de Pompeya

Pompeya fue una ciudad de prostíbulos.
En sus paredes quedaron escritos
miles de nombres de mujeres, garabateados
como grafitis obscenos y rebeldes.
Allí, Catulo dijo:
Lesbia, fiera de las praderas de Campania,
¿acaso fuiste tú la leona
que rugió tan fuerte debajo de mi cintura?
Allí, Marcial escribió:
No hay para ti momento alguno, Filis,
en que favorecida por mi excitación
no me robes con habilidad de rapiña.

Y la poesía se derramaba como sudor
sobre los vientres de roca.

También siguen allí las inscripciones
en la casa de Sírico:
Salve, lucrum. Salve, mulier
(entre los escombros de esta casa de citas
todavía se escuchan los gritos de la muerte).
Y en las columnas del templo de Júpiter
manos escépticas esculpieron su odio a la vida:
Orgia mortis. Divina pluvia
(y esos gritos fueron de placer ante lo inevitable).

Nada de lo vivido en Pompeya
quedó registrado en los anales de Plinio, el viejo,
quien murió sepultado como el impertinente que era.
Para eso solo están las cenizas volcánicas:
la violencia seminal del Vesubio
que castigó a esta ciudad hasta convertirla
en un recuerdo de piedra.

Pompeya es una ciudad de estatuas,
ya se ha dicho:
los hombres que se cocinaron dentro
serán para siempre mudos ornamentos del exceso.
Y para esto, no hay voluptuosidad,

no hay escritura que le guarde en la memoria.


martes, 20 de noviembre de 2012

Fantasmas (imitación de Víctor Ruiz)


Dos mil años de historia no serán suficientes
porque el tiempo ha perdido su esencia con el tiempo
y la historia precipita lo inevitable
de aquello que ahora es sombras
así como te dije entre enjambres de voces
ante las viñas de arena que inflamaron tus ojos
por el viento que sueña con la ebriedad de la tierra
cuando caen sus lágrimas de oro al suelo
para recordar este tiempo que fuga
con nuestra tradición de insectos inmutables
que pocos prolongarán en sus historias
aunque las cuenten correctamente
porque no tienen la importancia necesaria
pero historias son historias al fin
ya que ni la tristeza de la luz que las proyecta
les hará escuchar el coro de aves
que anuncian
con soberbia
que todo aquello que hablamos
desde el comienzo de todo
era propio del tiempo

D.A.S.B. 2012

domingo, 18 de noviembre de 2012

Primera memoria (variación de José María Panero)


El rito de repetía hasta el infinito:
durante la noche, con las luces apagadas,
miraba a través de tu ventana.
Y descubría la hermosa fosforescencia de tu cuerpo
que se iba extendiendo sobre la pantalla oscura
despojándote poco a poco de la falsa piel que te resguardaba.

¡Ah, descubrir en la tiniebla
la disimulada perfección de la desnudez!

Todas las formas del universo eran una sola,
en aquella comparsa nocturna de quien ve
y la inútil inocencia de quien no se cree observada.

Era así la belleza hasta que todo se extinguía:
cada día, el mismo deseo sin cuerpo,
cada noche, la misma celebración oculta,

memoria de la mirada.

D.A.S.B. 2012 

sábado, 17 de noviembre de 2012

Jaculatoria (imitación de Juan Gelman)


Cólmame con esa paciencia penetrante,
para que tu sangre sea una con las espesuras de mi pubis. 
Para que tu boca violente mi boca,
que mata cualquier palabra de amor.
Recuerda: estropea tu corazón hasta que inflame el mío
haciendo inútiles nuestros más simples gestos. 

Desgárrame. Desgárrate. 
Toquen tus manos mis manos,
para que brote música entre mis dedos que te golpean.
Abre la boca para que te silencie con dulzura,
porque ya no puedo así, quemándome irresponsable

como si solo importaran tus pedazos.

Tus pedazos.

D.A.S.B. 2012 

domingo, 8 de enero de 2012

Ella


Entre el seno y la axila
mi mujer tiene un punto blando
infinito y confortable.
Ese mismo punto lo encuentro en el nacimiento
de sus muslos,
donde existe una plaza soleada en pleno domingo.

Pero también lo descubro
en el delicioso cielo escarlata de su paladar,
en el extremo más oriental de su mano izquierda,
en el hombro descubierto de su sonrisa,
en la cordillera minúscula de su columna
y en la calle solitaria donde muere su mirada.

Mi mujer "está en su punto"
-diría Lucho Hernández-,
pero yo pienso que he encontrado
todos los puntos
en el cuerpo constelado de mi mujer.

D.A.S.B..

martes, 1 de noviembre de 2011

Viaje

Inspirado en un poema anónimo japonés del siglo VIII

Aquel ciervo solitario
que vaga en medio de la pradera incendiada
por la primavera,
en toda su existencia tendrá un solo cervatillo.
Así me lo anuncia el viento,
que sopla sobre la sombra de los pinos.

Yo, que tengo un único hijo
-al igual que el ciervo-,
le veo partir para un viaje
donde solo tendrá refugios improvisados
y todas las incomodidades del cielo y la tierra.
Se va y por ello apuro
un gran número de botellas de licor,
a manera de ofrenda para los dioses
que cuidan del camino.
Y pienso que si no logra regresar de su viaje
me quedará la esperanza
que sigue andando solo entre bosques, riscos
y praderas florecidas
atentamente observado por un ciervo
silencioso
(que no hace mucho ha sido cervatillo).

Y no estará perdido.
(Ilustración de Ando Hiroshige)
D.A.S.B.