martes, 1 de noviembre de 2011

Viaje

Inspirado en un poema anónimo japonés del siglo VIII

Aquel ciervo solitario
que vaga en medio de la pradera incendiada
por la primavera,
en toda su existencia tendrá un solo cervatillo.
Así me lo anuncia el viento,
que sopla sobre la sombra de los pinos.

Yo, que tengo un único hijo
-al igual que el ciervo-,
le veo partir para un viaje
donde solo tendrá refugios improvisados
y todas las incomodidades del cielo y la tierra.
Se va y por ello apuro
un gran número de botellas de licor,
a manera de ofrenda para los dioses
que cuidan del camino.
Y pienso que si no logra regresar de su viaje
me quedará la esperanza
que sigue andando solo entre bosques, riscos
y praderas florecidas
atentamente observado por un ciervo
silencioso
(que no hace mucho ha sido cervatillo).

Y no estará perdido.
(Ilustración de Ando Hiroshige)
D.A.S.B.

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